viernes, 28 de octubre de 2011

Adiós. Tercera parte.


            Están en clase, Loli mira a Roberta, ella sabe lo que hizo Rafael, y sabe que no debe de enterarse.
            En el recreo.
- Hola amor – Le saluda Rafael.
- Déjame, tú sabes que no me gustan las sorpresas.
- Perdón, yo solo quería animarte, venga, no te enfades.
- Está bien – Le dice besándolo con necesidad de amar y de ser amada.
- Te quiero, no lo olvides. -Dijo Roberto.
- Vale.
            Loli los estaba mirando. La verdad es que si no hubiese visto lo que vio, se lo habría creído. Rafael parecía seguro de lo que decía. Loli siente tanto odio, ella que tanta fe tenía en él, antes habría puesto las manos al fuego por él ¿pero ahora? Ahora no, ahora lo odia, había mentido a Roberta, si se entera, ¿qué hará esa chica? Los seguía observando, mira a un lado, al otro, espera, allí está la chica de la fiesta, se dirige a Roberta y Rafael. No se lo piensa dos veces y la alcanza antes de que se acerque demasiado a la pareja.
- ¡Tú! ¿Dónde vas? – Le pregunta Loli impidiéndole el paso.
- A hablar con Rafael.
- ¡Ja! Eso no te lo crees ni tú.
- Claro que me lo creo.
- Mira niña, yo sé que tú estás súper ilusionada, súper contenta, lo que quieras, pero no te acerques a ellos, mira, si quieres a Rafael, te esperas a que esté libre, yo hablaré con él, y él la va a dejar, porque sé lo que pasó, y no lo voy a permitir. Una última cosa, no te acerques a Roberta, porque te arriesgas a enfrentarte conmigo.  – Le advirtió Loli antes de darse media vuelta y irse con la parejita.
- Hola Loli.
- Hola. Rafael, tenemos que hablar, a solas.
- Claro, ahora vuelvo Roberta – Le dice dándole un beso.
            Se alejan hasta el punto en el que no les pueda escuchar nadie.
- Sé lo que pasó anoche, y la chica, iba hacia vosotros a ajustar cuentas, arréglalo, o lo arreglo yo.
- ¿Cómo que lo arreglas tú?
- Pues se lo digo a Roberta, es mejor que la dejes, porque si no la otra se lo va a decir, y ella es demasiado loca.
- Sí, tienes razón, si no la dejo, vamos a acabar muy mal, pero, es que no sé, su padre se fue, y ahora la voy a dejar yo, pues la verdad es que la idea no me resulta demasiado atractiva.
- Lo sé, pero es lo mejor para los dos, ella no soportaría saber que la has engañado.
- Vale – Le dice Rafael antes de irse hacia Roberta – Roberta, tenemos que hablar.
- Vale, ¿Qué quieres?
- Aquí no, te recojo en tu casa a las ocho.
- Como quieras.
            Ya por la tarde, después de las clases de francés y piano.
-¿Piensas salir? – Le pregunta Rosa a Roberta.
- Sí mamá, he quedado con Rafael.
- Vale, pero no llegues tarde.
- Está bien.

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