- Buenos días – Saludó Roberta con cara de sueño.
- Hola – Le respondió Rosa, su madre - ¿Qué tal dormiste?
- Fatal, hoy es el entierro de papá… - Su padre había muerto de cáncer de pulmón.
- Arréglate, nos tenemos que ir.
- Vale.
Roberta se vistió con unos vaqueros oscuros y una camiseta negra. Su padre siempre había sido un buen hombre, tenía muy buena salud, pero lo acabo matando su mayor vicio.
- Venga, que vamos a llegar tarde – Le dijo Rosa abriendo la puerta.
Después del entierro.
Roberta, acuéstate, que ya es muy tarde.
Vale – Le dice Roberta yéndose a su habitación. Se va a acostar, mañana tiene que ir al instituto, tiene ganas de ver a Rafael.
En su sueño…está en un campo sola; de repente ve una figura, es su padre. La está mirando con una mirada de odio, su padre nunca la había mirado así, se siente confusa, de pronto despierta.
Había sido solo una pesadilla, solo una pesadilla, se vuelve a acostar. Se despierta, son las siete, se levanta y se viste; se dispone a bajar pero se detiene, ve una foto de su padre, lo echa de menos. Baja, desayuna, se lava los dientes, coge la maleta y se va. Camino del instituto se encuentra con Loli, su mejor amiga.
- Hola – Le saluda Loli.
- Hola.
- ¿Por qué estas triste? Se supone que deberías de estar dando saltos de alegría, es el primer día, por fin vas a ver a Rafael.
- Sí. Supongo – Le responde, a la vez que da una patada a una piedra. Loli no sabe lo de su padre, pero no se lo quiere decir.
Están en el aparcamiento del instituto, Rafael va hacia ellas, cuando llega se acerca a Roberta y la besa.
- Hola amor – La saluda Rafael – Lo siento mucho, me enteré de lo de tu padre.
- ¿Qué le ha pasado a tu padre? – Preguntó Loli.
- Prefiero no hablar – Les contesta dándose media vuelta y yéndose al aula.
Tenía Tecnología, pero no se enteró de nada, estaba pensando en el sueño de anoche, era muy raro, pero, al fin y al cabo, era un sueño. Después se dirigió a Lengua, no le prestó mucha atención a la clase, continuó pensando en su sueño. Luego tuvo Matemáticas y después el recreo.
- Roberta, ¿por qué no me dijiste nada de la muerte de tu padre?
- Porque no quería angustiarte – De repente le empezó a sonar el móvil - ¿Diga?
- Roberta, soy yo, que voy a pasar a recogerte después para que no te vayas sola.
- Está bien, pero no llegues tarde. -Cuelga el teléfono.
- ¿Quién era?
- Mi madre.
- Roberta, ¿Podemos hablar? – Le pregunto Rafael desde atrás.
- Claro.
- Por si esta tarde te venías a mi casa, y te animas un poco, que estas muy triste, y a mí no me gusta verte así.
- Está bien…
- Vale, te recojo a las ocho – Le responde Rafael marchándose.
Las siguientes clases pasaron aburridas, aprendernos los nombres de los compañeros, los profesores, un rollo, pero no tenía ganas de hacer nada, no tenía fuerzas ni para llorar. A última hora, Loli estaba hablando con la profesora.
- ¿Qué le pasa a la chica del final?
- Ayer enterraron a su padre, esta súper afectada, estaba muy unida a su padre.
- Pobre.
Pasó la hora. Estaba en el aparcamiento esperando a su madre que ¿cómo no? llega tarde. Roberta Tenía que ir a clase de francés y luego a piano, después había quedado con Rafael.
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