viernes, 28 de octubre de 2011

Adiós. Cuarta parte.


Suena el timbre, Roberta abre, coge las llaves y sale a la calle.
- Roberta, mira, prefiero que dejemos lo nuestro. – En cuanto oyó esas palabras, la cara se le puso blanca, casi no podía respirar, se sentía asfixiada por aquella bufanda tejida por ella misma – Lo nuestro no tiene futuro, y pienso que es mejor que lo dejemos antes de que nos hagamos daño.
- ¿Pero qué daño nos podemos hacer?
- Mucho, más de lo que crees.
- Pero dame una explicación, no me puedes dejar así, no es justo por dios, después de tanto tiempo juntos, ¿Qué pasa? ¿Ya no me quieres?
- No, ya no te quiero ¿vale? Deje de quererte hace mucho tiempo, más bien nunca te quise, todo ha sido un juego. Además, no hay quien te aguante, no te aguantas ni tú, desde hace un tiempo, estás ¡insoportable, insoportable! – Le gritó intentando contener sus lágrimas. Hacer esto le dolía a él tanto o más que a ella.
- Por favor, no me hagas esto, ahora te necesito más que nunca, no me puedes dejar plantada.
- No estás sola, tienes a Loli, una muy buena amiga por cierto – Le dijo marchándose sin decir nada más, dejándola allí, sola, frágil.
     Roberta estaba confusa, no podía creer lo que acababa de pasar, Rafael la había dejado, ahora, precisamente ahora. Entra en casa y se acuesta, no tiene ganas de cenar, no tiene ganas de vivir siquiera.
    

            En su sueño…
- Hola hija –La saludó su padre. Estaba confusa, no sabía si estaba soñando o era verdad– Debes saber que siempre estaré junto a ti. Mientras me recuerdes, estaré junto a ti… -Le dijo alejándose, pero, él no se movía, era ella la que se estaba moviendo, no sabía qué es lo que estaba pasando, sentía que su padre estaba vivo. En alguna parte tenía que estar– Ven hacia mí, no te alejes –Le decía su padre, y ella quería hacerle caso, pero no podía dejar de retroceder, hasta que ya no lo veía. Despertó. Estaba jadeando, apenas podía respirar, sentía que se asfixiaba, esperó hasta que se le pasó y se volvió a dormir.
            Estaba delante del instituto, en el aparcamiento, no quería entrar, no podía, vio a una chica se acercó hacia ella.
- Hola –Saludó la chica.
- Hola. ¿Qué quieres?
- Nada, decirte que tú has perdido, yo he ganado, yo me quedé con tu novio. Sabía que al final lo iba a conseguir.
- ¿De qué hablas?
- ¿Ah? ¿que no lo sabes? Pues resulta que estoy saliendo con tu ex, y estoy con él desde antes de que cortara contigo.
- Eso es mentira.
- Es verdad amiguita, nos conocimos en la fiesta que te hizo, y digamos, que por la mañana desperté en su cama. ¡Adiós! – Le dijo yéndose contenta. Le había mentido. Rafael no la quería, pero ella a él sí, y no iba a parar hasta conseguirlo.

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