viernes, 28 de octubre de 2011

Adiós. Segunda parte.


La clase de francés se le hizo eterna, solo pensaba en su padre, en lo mucho que lo extrañaba. No pudo con la clase de piano. Antes aprendía con su padre. No pudo con esa clase, se fue a dar un paseo y a la hora de volver se fue a la academia donde ya la esperaba su madre que estaba hablando con la maestra de piano.
- Roberta, tu maestra me dice que te has ido – Le reprocha Rosa.
- Sí – Le respondió subiéndose al coche. No tenía ganas de hablar, tenía los ojos empapados en lágrimas, su madre se dio cuenta y arrancó.
            Ya en casa, Rafael la estaba esperando, en cuanto la vio bajar se sorprendió. Se acercó a ella y la besó.
- Estás guapa.
- Bueno, tú no te quedas atrás – Le responde Roberta besándolo.
- Sube – Le dice Rafael abriéndole la puerta del copiloto – te tengo una sorpresa.
- Tú sabes que no me gustan las sorpresas.
- Tranquila, te va a encantar.
- Eso ya lo veremos.
            Llegaron a casa de Rafael. Las luces estaban apagadas. Rafael la hizo entrar, cerró la puerta y encendió la luz. Cuando las luces se encendieron, salieron todos sus amigos gritando “¡Sorpresa!”
- No me gustan las sorpresas, no es mi cumple, no es mi santo ¡No hay nada que celebrar! – Le grito a Rafael yéndose. Empezó a andar, no había nada que celebrar, ya no habrá nada que celebrar, su alma se fue con su padre. Lo echaba de menos. Tenía frío, mucho frío. No sabía hacia dónde iba, pero necesitaba escapar de esta vida, de su vida. Hace unos días estaba tomando granizada con su padre, hoy está en medio de la calle, yendo a sabe dios dónde. Siente mucho frío, tiene los labios morados.
            Rafael está en la fiesta, no debería de haber hecho una fiesta, debería de haberla llevado al cine o a cenar.
- Hola – Le saluda una muchacha desconocida sacándolo de su trance.
- Hola.
- Eres tú el que ha organizado la fiesta ¿verdad?
- Sí, pero no ha servido de nada. Haga lo que haga, Roberta no se va a recuperar.
- ¿Qué le paso?
- Su padre murió, estaban muy unidos, nunca lo va a superar.
- Vaya, lo siento.
            Ya casi se habían ido todos los invitados, Rafael estaba borracho.
- Hola otra vez.
- Hola guapa.
- Y, tu novia, ¿Adónde fue?
- Si te digo la verdad, ni lo sé ni me importa. Nunca fue que digamos una buena novia, se pasaba casi todo el tiempo con su padre, pero, qué se le va ha hacer – No le da tiempo a terminar, cuando la chica lo besa, lo besa con pasión, con ansias de amor.
            Era por la mañana, Rafael despertó, se encontró desnudo, bajo las sábanas, al lado estaba la chica de la fiesta, está perdido, no sabe qué hacer, le duele la cabeza, y encima, llegaba tarde. Se vistió y cogió la maleta, echó a correr.

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