¿Y qué le digo a las nubes
si en dulces días de tormenta
tapan tu gran belleza?
¿Y qué le digo a las estrellas
si cuando ellas salen, magestuosas
esconden tu esplendor?
¿Que excusa pongo para aquellos
que no te miran a los ojos?
Tú, que nos otorgas el placer
de una tarde de verano.
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