miércoles, 19 de septiembre de 2012

Rutina

Y ya empezamos de nuevo.
cada día cojo un autobús
para entrar ente cuatro paredes
donde a penas me enseñan.
Seis horas y medias, interminables.
Asignaturas que, un mañana
de nada servirán,
porque puede que mañana muera
o que me encuentre en un hospital.
Llega el recreo y si es lunes, me ilusiono,
¡La biblioteca!
Cruzo el pasillo y la puerta está cerrada,
apagaron la llama de mi esperanza.

Y al final, un autobús más
que me devuelve a casa
donde peleo con mi padre
y le doy un beso a mi madre.
Otro día más, una comida insípida
que no calma mi hambre
y un agua que no calma mi sed.
Lo único que se escucha en la mesa
es el telediario.

Me voy a mi cuarto
sin escuchar los reproches.
Me pongo los cascos
y abro la mochila.
Otro día más hago la tarea
sin aprender nada que me sirva.
Me pongo los cascos
y palabras martillean mi cerebro
y mi corazón, cómo una bala,
imparable.
Nach, Chojin, Lirico, Shone...
Cuatro hombres que con sus palabras
me devuelven una amarga esperanza.
Miro mi blog, y a penas han subido
las visitas que me alegran.
Suspiro y vuelvo a la carga en Glog,
Suspiro y vuelvo a la carga en Pechá de arte,
Suspiro y me rindo, mi vida no avanza,
los días me parecen eternos
e intento calmar mis ganas de triunfar
con un videojuego tras otro.
al final del día me rindo,
la rutina me ha envuelto
y mis ojos se cierran sin remedio,
pero no me acuesto sin antes
poner la radio y escuchar
a Daniela Blume.
Debo dejar de permitir que la corriente
dirija mi vida.
Pero quizá otro día.

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