viernes, 31 de agosto de 2012

Improvisaciones I

     Las manos le sudaban y su visión se tornaba borrosa. No sabía ni cómo había llegado allí, pero el caso era que había llegado el momento de enfrentar sus miedos, de luchar, porque no podía permitirse fallar esta vez, esta vez no...
     Porque sabía lo que eso suponía...
     Los gritos de su padre acallarían al vecindario, el disgusto de su cuñada le dolería cómo un puñal en el pecho, la indiferencia de su hermana le helaría las venas... pero por encima de todo eso, de todo el sufrimiento que intentaba ahorrar en ese momento, estaba su madre. Su madre. Y no podría contemplar su mirada de decepción una vez más, no podría...
     Visualizó a su madre, suspiró, y cogió el bolígrafo, era hora de aprobar los exámenes.

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