Porque miró a su alrededor, y sólo vió odio. Porque el amor, cómo ella lo había conocido, no existía. Le habían jodido su vida con el cuento del príncipe azul. Aquel hombre había borrado los márgenes que ella misma, a mano, había dibujado. Él, con su mirada clara, había destruido, poco a poco, el mundo de Rose. ¿Y qué más da? Se enamoró de otra persona, si saber si quiera lo que hacía, y él, dolorido, le había declarado una guerra infinita, en la que no quedaría vencedor para proclamar la libertad. ¿Y por qué?
porque, simplemente, se había enamorado de la más bella y exquisita mujer. Si, una mujer, que le había hecho ver el mundo desde otro punto de vista. Desde una mirada más apasionada y viva, desde su corazón.
Porque eso es lo que nos queda al final, ¿No? Nuestro corazón, nuestros recuerdos. Los recuerdos de una vida pasada con cuenta gotas y pensamientos suicidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario