Miré a mi alrededor y no vi nada.
Sólo oscuridad. Una tremenda e insólita oscuridad. Se oía el goteo
del agua, cómo en un grifo abierto. No recordaba nada sobre mi
pasado, y el presente cada vez me resultaba más tenebroso. La furia
y el desconcierto crecieron en mi interior cómo una flor en la
primavera. Me sentía furiosa conmigo misma por no poder recordar. De
hecho, ni si quiera estaba segura si alguna vez volvería a ver la
luz del sol.
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