Ya no te alcanzo a ver
entre la niebla,
ya no me puedo convencer
entre las tinieblas
de que tu corazón
me pertenecía.
Todos me lo dijeron,
y yo acabé creyendo
que seríamos algo más
que simples amigas.
Tus labios sobre los míos,
y me recorre un
escalofrío,
un sentimiento etéreo
de un amo eterno.
Si al menos saliese de tu
corazón
un simple “te quiero”...
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