Hoy al despertar,
vi crecer una nueva vida.
Un pequeño felino
que tuvo mi niña.
Ella ya no es pequeña,
no como yo pensaba,
ahora es una mujer,
con niños que querer.
Todavía recuerdo el
momento
en el que decidí,
que aquella gata
desamparada,
se iría conmigo a vivir.
A penas una cría cuando
la recogí.
La achuché entre mis
brazos
y sin querer sonreí.
Sabia que ella no era
perfecta,
pero sus ojitos me
conmovieron.
Pelee por mi pequeña,
por darle un buen hogar.
Una vida dependía de mi,
y no le iba a defraudar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario