Un día normal como otro cualquiera soñó con la mujer, como cada noche. Pero era diferente, continuaba…
La mujer, con el aspecto de su madre bajaba del tren. Un hombre que le resultaba conocido la esperaba, asombrado y ansioso. Como si añorase algo… algo que desde ese momento formaría parte de su día a día.
Se abrazaron y sus labios se fundieron un dulce segundo.
Y entonces lo vio todo claro. La mujer con los rasgos de su madre, el hombre misteriosamente conocido, aquel abrigo azul, la maleta de cuero…
De repente despertó.
Su mente voló, divagando unos segundos. Entonces recordó que esa misma noche, hacía exactamente veinte años desde que su madre desapareció.

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