Versos incompletos
de una obra interminable.
La voz de un soneto
siempre inquebrantable.
La fuerza de las notas,
la belleza de una vida,
pasada con cuentagotas
y pensamientos suicidas.
Tan hermosa,
y a la vez,
catastrófica.
¿Quien me iba a decir a
mi,
que sería hoy el día
en el que a ti
te regalaría una sonrisa?
Sin miedos ni preámbulos,
sin antiguos temores
como en párvulos.
Un sentimiento de niñez,
de sueños y fe.
Una edad en la que no veía
ningún límite.
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