Nunca pensé que duraría tanto
mi amor por ti, princesa.
Nunca pensé que me dolería tanto
el verte, y no poder besarte.
Pensé que después
de tanto tiempo
mi amor por ti,
habría quedado
en mísero recuerdo.
Pero ahora me doy cuenta
de que cada vez
que te oigo cantar
mi corazón late más y más
y se sale de mi pecho.
Porque lo único que deseo,
pequeña,
es poder regalarte
un último, y delicado beso.
Porque cada vez que te sueño
al despertar en la mañana
veo lágrimas en mi cama.
Porque no hay nada que ocupe mi mente
más tiempo que el recuerdo
de tus labios.
Aquél sabor a vida
me devolvió la cordura,
y ahora, la falta de él,
me hace enloquecer.
Porque nunca quise tanto
a una mujer.
Porque tu, Paola,
me hiciste tan feliz.
Y si estas palabras
llegan a tus dulces oidos
no creas que es que estoy deseperada
o que me aburro, y busco calor.
No, porque lo que quiero
con estas sinceras palabras,
es que vuelvas a ser mi amiga.
Porque con eso me conformo.
Porque con eso me basta.
Porque te echo de menos.
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